TEATRO LA FENICE: La fórmula anticrisis en la ópera

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La primera vez que canté en Fenice fue con “Vec Makropulos” dirigido por Robert Carsen. Ya en aquella ocasión me llamó la atención su tipo de gestión y modelo de programación artística. Una de mis pasiones cuando visitos teatros europeos en los que actúo es estudiar su modelo de gestión.

Conversando un día con Fortunato Ortombina, su Director Artístico y ahora a la vez Director General, me comentó que ellos programaban varias Traviata y Barbiere di Siviglia cada año para poder tener una Temporada estable para los abonados y programar cada año algún Janacek, Henze o Battistelli.


La Fenice, con un presupuesto total aprox. de 35mill€, coro y orquestas estables, 140 funciones operísticas, a parte ballet y Temporada sinfónica, y unos ingresos propios de cerca de 10 mill€, es uno de los teatros más saneados económicamente del panorama lírico italiano.


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Cuando empezaban los años de crisis, hacia el 2009, leí una entrevista hecha al director general de un teatro de ópera de nuestro país. En ella comentaba que ante la crisis reducirían el número de funciones por que no era sostenible. En aquel entonces pensé. “ERROOOORRR! Imaginación al poder!”. Y el tiempo y lo que os contaré me han dado la razón. Fue una oportunidad perdida.

Tanto en el New York Times como en una entrevista realizada recientemente a Ortombina, se explica y elogia como el teatro delante de la crisis, lejos de amedrentarse, tomaron cartas en el asunto y optaron por decisiones arriesgadas que han hecho actualmente a La Fenice un modelo de éxito de gestión. Parte de la fórmula fue:

  • Optimizar al máximo los recursos del teatro y del personal estable.
  • Ampliaron los meses de programación
  • Aumentaron el número de funciones
  • Cambiaron el modelo de programación pasando a una fórmula mixta entre un “Teatro de Stagione” (10 estrenos y/o títulos nuevos al año), e incluyendo una parte de la programación que fuera de “repertorio” (con óperas y producciones que ya habían estrenado años anteriores y que sobretodo tuvieran tirada para el público nuevo que viene a Venezia. Este año han sido 10). En total 20 títulos diferentes en su temporada anual.

Muchos se llevarán las manos a la cabeza cuando oyen que en Fenice se representan 32 Traviatas en una Temporada, o que repiten Elisir o Barbiere periódicamente, pero ésta es la manera de poder contar con unos ingresos suficientes que aseguren una Temporada con 10 títulos nuevos cada año de los que disfrutan los abonados regulares del teatro. Si el problema son los abonados, problemas solucionado. Ellos tienen su temporada y también es cierto que en Venecia parte del público ha entendido qué sacrificios hay que hacer para poder seguir disfrutando de una temporada de ópera y un teatro con 35mill€ de presupuesto. Quizás el Star System sólo podrá entrar ocasionalmente, pero la calidad es indudable. Tener a Nello Santi dirigiendo Simón Boccanegra, Grigolo cantando Traviata, Myung-Whun Chung como director musical del teatro, Gardiner o Tate dirigiendo la orquesta y a Robert Carsen estrenado Salomé, entre otras perlas, no parece a priori que el nivel artístico del teatro sea de baja calidad, si no basado en una coherencia en la programación y un nivel artístico constantemente alto.

Respecto a los abonos, Fenice tiene sólo 5 abonos regulares, más alguno extraordinario bastante imaginativo, cosa que le favorece a la hora de tomar riesgos con óperas menos conocidas, sin verse en la obligación de programar un número determinado de funciones que podrían hacerlas no rentables. El resto de la programación, salvo algún título concreto que también se ofrece libremente a los abonos, forma parte de la venta abierta a todo el mundo y de la que disfrutan mayoritariamente turismo y gente joven. Ortombina comenta como al disminuir la media de edad, eso mismo animó a otros jóvenes a acercarse al teatro. A parte está su abono joven y Juvenice, que es una asociación de gente joven relacionada con el teatro.

Y sí, Fenice con sólo unos 200.000 residentes en Venecia, ha decidido contar sin tapujos con el enorme turismo que recibe la ciudad, para nutrirles de espectáculos líricos de calidad y en un lugar privilegiado, sin perder por eso ni el prestigio ni la identidad. Es como el que va a Londres y no puede evitar ir a Covent Garden o a ver un musical. Y eso no quiere decir bajar la calidad artística ni la famosa “excelencia” (no me gusta la palabra en cultura) de la oferta, doy fe. Grandes figuras del mundo de la lírica y la dirección de orquesta pasan cada año por La Fenice porque es un lugar de prestigio, que se ha labrado a pulso y con constancia. Y cada año se permiten el lujo de hacer nuevas producciones o coproducciones, como el Makropulos en el que participé, o la Tosca de Serena Sinigaglia que ya hemos repuesto 2 veces. Esto junto a otro tipo de ofertas como el concierto de Año nuevo o el Festival Puccini que hicieron hace 3 años, ayudan tanto a su internacionalización como a el prestigio de la propuesta general.

El nuevo paradigma de la gestión de las programaciones en los teatros de ópera obliga a fórmulas imaginativas sin olvidarse de interaccionar y escuchar a ninguno de los actores implicados en ellas. Naturalmente eso parte por que el director artístico sea un especialista en la materia (si ha pisado escenario mejor), se conozca bien el entorno donde está situado el teatro, sus particularidades, las posibilidades de crecimiento y hacia donde, y se esté dispuesto a la toma de decisiones arriesgadas y sin miedo, llevadas a cabo con inteligencia, coherencia económica y ofreciendo una experiencia atractiva. Y no hay mejor campaña de marketing que una temporada cuente con una reputación mantenida que no esté expuesta a los vaivenes de los “productos” del mercado. Esa es la fórmula Fenice, una fórmula que reconozco que se tiene que saber adaptar y vender muy bien, pero que mira al futuro y que mira a largo plazo, uno de los secretos de las fórmulas de éxito en cultura.

Enric

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Acerca de Enric

Barítono | Director artístico | Profesor del Master de Gestión cultural de la Univ. Carlos III (Madrid)

Un Comentario

  1. Es interesante la actitud de querer aprender siempre, de tener la mente abierta, de saber valorar otras experiencias. Compartirlas es el segundo paso importante. Ahora queda que alguien recoja el guante y reflexione sobre ello. Gracias Enric

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